Tránsitos planetarios para Enero 2026
- Flor Cristaldo

- 26 dic 2025
- 5 Min. de lectura

El 2026 comienza con el ingreso de Lilith en Sagitario, luego de su pasaje por las pantanosas aguas de Escorpio, liberando nuestra potencia tanto en sus sombras como en sus luces. Este símbolo está profundamente interrelacionado con todo el trabajo que nos propone este mes.
Enero será una muerte simbólica de aspectos de nuestra vida que ya no resuenan con nuestro nuevo Ser. El ingreso de Saturno y Neptuno en Aries, casi de la mano, marca el pulso de un renacer más consciente, más alineado con nuestro verdadero Deseo: ese que late en lo profundo desde hace mucho tiempo.
Por eso, durante enero viviremos el pasaje del Sol de Capricornio a Acuario, en el mismo momento en que Neptuno ingresa en Aries, y luego, en febrero, lo hará Saturno. Enero se presenta así como el puente entre el trabajo de Lilith en Escorpio y su entrada en Sagitario: un mes que nos invita a atravesar un proceso profundo de muerte y renacimiento para volver a nacer desde una identidad mucho más cercana al corazón.
Esto se comprende aún más al observar que enero es la antesala de la temporada de eclipses, y por lo tanto, de un tiempo de fuerte movimiento energético en todos los planos.El 17 de febrero tendremos el eclipse anular de Sol en el grado 29° de Acuario, como broche de todo este proceso. Un momento que marcará un antes y un después en nuestras vidas, quizás perceptible ahora, o tal vez solo reconocible en retrospectiva.
El mes comienza el 3 de enero con la Luna Llena en Cáncer.
El Sol en Capricornio, en conjunción con Marte y Venus, se opone a la Luna conjunta a Júpiter y en cuadratura con Quirón en Aries. Puede ser un momento clave para observar qué nos da seguridad real y qué es solo apego al pasado. Lo emocional pide ser escuchado, no racionalizado.
Esta lunación ya anticipa mucho de lo que se activará durante el mes y en el inicio del nuevo año astrológico: el ingreso de Saturno y Neptuno en Aries y el comienzo de un ciclo de 164 años de Neptuno recorriendo el zodíaco.Para que pueda darse un verdadero renacimiento del Yo, será necesario revisar las estructuras familiares internas, observando mandatos sociales o familiares que limitan la expansión de nuestro potencial individual.
El 7 de enero, se reactiva la energía de esta Luna Llena: el Sol, Marte, Venus y Mercurio en Capricornio se encuentran con Júpiter en Cáncer, invitándonos a profundizar en lo que quedó abierto a nivel emocional.
El 10 de enero se forma un cuadrado cósmico muy intenso: el Sol en Capricornio en cuadratura con Quirón en Aries, la Luna en Libra y en oposición a Júpiter en Cáncer. Esto puede marcar ajustes importantes en vínculos y acuerdos. Algo necesita reequilibrarse: conversaciones pendientes, pactos que ya no funcionan, decisiones que no pueden seguir postergándose “para no incomodar”. Esta tensión, que ya conocemos por el pasaje del Nodo Sur y Lilith por Libra, puede sentirse hasta el 18 de enero.
Ese mismo día, la atención se desplaza hacia Urano en Tauro retrógrado en oposición exacta a Lilith en el último grado de Escorpio. Volvemos a confirmar que el trabajo de este mes es clave, justo antes de que Neptuno ingrese en Aries y permanezca allí hasta 2038.Algo debe morir para que algo nuevo pueda nacer. Tauro y Lilith muestran el trabajo profundo de soltar lo que ya no va, para convertir la tierra en terreno fértil. También puede ser un tiempo para observar nuestras tendencias plutonianas —autodestructivas, ligadas a Thanatos— y preguntarnos a qué queremos darle vida: Eros. Pueden emerger también temáticas vinculadas al dinero propio y compartido.
Entre el 11 y el 12 de enero vuelve la tensión entre el stellium en Capricornio (Sol, Marte, Mercurio y Venus), Quirón en Aries y Júpiter en Cáncer. Se refuerza la importancia de revisar el árbol genealógico a través de herramientas como las constelaciones familiares o la astrogenealogía, para rastrear miedos, traumas y mecanismos de repetición que impiden dar un salto evolutivo. La Luna en Escorpio de esos días es ideal para transmutar las ramas podridas del árbol que ya necesitan poda.
El 14 de enero, en la previa de la Luna Nueva, la Luna recorre Sagitario, conecta con Lilith y forma cuadratura con los Nodos en Virgo–Piscis.
“Para dejar de ser quien fui, necesito soñar en grande, pero antes debo alquimizar la imaginación con lo posible.”
El 17 de enero Venus ingresa en Acuario, el 20 lo hace Mercurio y el 23, Marte.La Luna Nueva en Capricornio llega el 18 de enero, en trígono exacto con Urano en Tauro y en sextil con Saturno y Neptuno en el grado 29° de Piscis. Este es un momento poderoso para visualizar la próxima realidad, sembrar semillas imaginando ya la magnitud del árbol que crecerá.
Es tiempo de preguntarnos:¿Qué cualidades capricornianas (orden, disciplina, estructura) necesito seguir aprendiendo?¿Y cuáles es momento de transmutar (autoexigencia, rigidez extrema, búsqueda desmedida de éxito)?
Estas respuestas serán claves, porque el trígono con Urano nos ofrece una oportunidad para flexibilizar nuestros circuitos internos. Los cambios pueden vivirse con mayor fluidez, sin tanta resistencia.
Son días previos al ingreso del Sol en Acuario, signo en el que ya se encontraba la Luna. Este pasaje puede pensarse como el proceso de un Ascendente en Acuario: desagotar Capricornio, soltar mandatos familiares para convertirnos en quienes realmente vinimos a ser.
Con el ingreso del Sol en Acuario y su conjunción con Plutón, pueden activarse memorias de lo vivido en 2020, cuando la triple conjunción de Saturno, Júpiter y Plutón en Capricornio produjo transformaciones radicales. Cuando el Sol contacte a Plutón, pueden darse días de mayor intensidad o crisis de identidad. No es algo para temer: toda crisis es una puerta evolutiva.
Y aquí está una de las claves del año.El 26 de enero, Neptuno ingresa en Aries, iniciando un ciclo completamente nuevo a nivel colectivo —algo que no vivíamos desde el siglo XIX— y, por supuesto, también a nivel personal. Al comienzo, este tránsito puede traer una neblina mental intensa respecto de la identidad: una sensación de “no saber quién soy ahora”. Sin embargo, en lo profundo, se despierta un impulso visceral de comenzar algo distinto.
A medida que Neptuno avance por Aries y la confusión se disipe, la espiritualidad deja de ser solo contemplación y se transforma en acción, identidad y fuego. Pueden nacer nuevos ideales, nuevas luchas, nuevas búsquedas de sentido.
Neptuno en Aries nos pregunta:¿Qué deseo encarnar?¿Por qué vale la pena luchar?¿Qué fuego interno me mueve?
Acto psicomágico de cierre
Como cierre de este proceso, podés realizar un acto psicomágico sencillo pero profundo.
En un papel, escribí aquello que sentís que ya cumplió su ciclo:miedos heredados, mandatos familiares, formas de vincularte o de sostenerte que ya no acompañan a quien estás siendo hoy.
Dobrá ese papel y enterralo en la tierra —en una maceta o en el suelo— como gesto de devolución y agradecimiento.
Luego, en otro papel, escribí una sola frase que nombre el deseo que querés encarnar en este nuevo ciclo.Encendé una vela y leé esa frase en voz alta, permitiendo que el fuego la imprima en tu cuerpo.
No se trata de entenderlo con la mente, sino de marcar un umbral:dejar que algo muera conscientemente para habilitar el nacimiento de una identidad más alineada con tu verdad.
Florencia E.
Cristaldo



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